Saturday, July 25, 2015

X

Caíste allí, en un pueblo enajenado donde
todos viven en
silencio.

Qué pasó con los amigos, 
preguntará con los ojos un parroquiano
de ojos en exceso secos,
marcas demasiado profundas
entre los huesos.

Cualquier razón execrable
es tan válida como cualquier
reduccionismo.

La sangre corre igual por las calles
en donde nadie barre en siglos.

Pero eres un profesional en
hacer del polvo una familia.

Y bañado en sangre
dirás, esto es mío. 
Y te pondrás una corona 
de peces muertos
que nadie verá.

Porque sí, en todos lados
han fumigado cada intento
de baile ancestral,
de capturar el aura
para encender las velas
del pueblo.


¿Quieres empezar de nuevo?

Recogerás una pala,
romperás el pavimento
y harás la revolución.

Mínima revolución.



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