La manía tuya
de transformar todo en agua.
Traspasar los cristales
como el espíritu velado
de la conciencia en vapor.
Hay un halo de terror
entre tus pupilas.
Lo descubrí en el último éxtasis
que compartimos.
La manía tuya
de reducir el fuego
al ingenio de tus segundos.
Me reduces a un camino
impregnado de recuerdos
sin retorno.
Estás en el último espectro
del ultravioleta,
pero haz dado un paso en falso
adrede
fuera del prisma.
Las posibilidades son infinitas.
Sabes que me contoneo
fácil y rápida
cerca del sol.
La manía mía
de acercar las olas a la cama
nos tiene aquí:
platónicos y mudos,
congelados en la pantalla
del último invierno tenaz.
Traeré el azul de vuelta,
ya verás: el imperio
brillará sobre tu piel
de nuevo.
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