Te tendré escondido
en la punta de mis labios.
Piélago de la belleza
incomprendida.
Código de vuelo de pájaro
que huye, huye, huye...
Hoy se escriben las memorias
en tu piel abierta,
en tu piel
sin máscaras.
Hoy no reclamo para mí
tus perímetros:
me transformo en él
en un par de piruetas,
como jugando.
Te tendré escondido
en el plácido recuerdo
del entre-sueño.
Siempre serás el primero
que puso en alerta
cada poro de mi piel.
Acercarme a tu música inmanente
siempre será el rito preservante
de la vida entre mis extremos.
Y la resistencia
ante el dolor.
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