Me rindo, tanta belleza.
Que estoy escuchándote,
pero me es difícil enfocar
la pupila ante el huracán.
Tanta belleza, bordeo tu cuerpo
y parezco caerme
dentro de un equinoccio
de incontrolable azar.
Tanta belleza, me repito.
Me tiento a extasiarme
en soledad de manos y labios,
aunque mil brazos extendidos
sean el quiebre de la caída:
el universo me abraza,
(buena broma)
el universo me quiere
ver
perpetua.
Me rindo, tanta belleza.
Me siento revelar
la paz incógnita del diario
sobre la piel.
Es un día más,
las criaturas se devoran,
la luz criada es invisible.
El sol noquea a los valientes,
se desmayan sobre
el polvo encomendado
al olvido.
Pero tanta belleza;
no me importa el servil intento.
No me importa ser carcomida
mientras tenga entrecuerpo
tus códigos biológicos
y las puertas magníficas
un pedazo de aire distinto.
No comments:
Post a Comment