La panacea no existe cuando se trata del viejo oficio de escribir. Una de dos: o lee o se auto-exilia al mundo de la escritura vana y celópata. Aquí hay un par de intentonas.
Monday, January 6, 2014
Saturno
Una verdad holográmica
entre las piernas.
Contratar autos voladores,
un corazón de piedra y uno de carne
y un camino para volver.
Si el miedo es un medio
para doblegar conciencias,
déjennos en nuestra locura feliz
por varios días, acampar
afuera de la luna,
volarnos un rato
en el fuego de malabares.
Que encender un aparato,
que hablar sin detenernos,
que silenciar al unísono...
Hablarnos entre las noches
suena mejor panorama,
en un espacio de incalma,
en un indicio de infamia.
Queremos todo envuelto
en papel de regalo,
un presente en el presente
frente a los ojos, requerido
lo querido en lo complejo
lo grande, abundante,
brillante
como monedas,
veloz, fugaz.
Pero no nosotros,
no nos metan a todos en el mismo saco
sarcástico. No todos
somos estrellas de mar.
Algunos, como tú y yo
queremos un porcentaje
importante de Saturno
como patio trasero.
Y un beso al despertar.
Que es más lindo enfrentar al mundo
de a dos.
Que es más cierto enfrentar la muerte
con los ojos vendados de amor.
Y entonces la muerte es un holograma
de dos colores./
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No hay nada más maravilloso que hablar en las noches contigo.
ReplyDeleteRecuerdo esas conversaciones que teníamos cuando estuvimos en Chiloé, lo lindo que se sentía estar en la soledad del campo.
En realidad son infinitas esas veces que conversabamos hasta que el sueño lo atrapaba a uno de los dos. Lo mejor es que aún seguimos cultivando esa costumbre. Claro, en muchas ocasiones el cansancio nos gana, y nos dormimos enseguida, pero siempre hay una noche o dos en que nos ponemos a conversar de cosas que ya nos sabemos de memoria, pero que nos encanta recordar.
Insisto, la parte de los anillos es preciosa.
Amé mucho el poema, y te amo mucho.
Besos.