Al final es todo un plan subterfugio
de desconexión.
Destruir el templo,
verse la piel quemada
por la indefensión.
Maldigo mi género.
Maldigo los días en que
nos hicimos el amor
entre los espejos.
Mis ojos en sangre
son la advertencia.
Mi danza en sordina,
el saludo a la tumba.
Sí, al final
todo es un plan para
que tus sesos queden colgando
sobre mi almohada.
Ya nunca podrán descansar
tus manos.
Habitarán en la familiaridad
de la masacre.
Somos sin límite,
las mujeres.
Somos el paisaje de sombras
donde se arma la música
más secreta.
Come, get it.
Come, get it.
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